Nunca me habría imaginado encontrarme una grabación con las frases originales de una muñeca habladora y resulta que he encontrado una cinta con diferentes grabaciones de un estudio de sonido que trabajaba haciendo anuncios de radio y otras producciones.

Los estudios se llamaban Cima S.A. y se encontraban en Madrid. La cinta es la número 26 de su archivo. La muñeca era de principios de los setenta y su nombre era «Andrea» de la empresa TOYSE.

Aquí están las voces y la transcripción de los ocho textos hablados por una actriz de voz.
Hola, ¿sabes que me llamo Andrea? Es un nombre bonito, ¿a que sí? Más bonito que el tuyo. ¿A que me tienes envidia? ¡Andrea! ¡Andrea! ¡Qué nombre tan interesante! ¡Andrea! Y de apellido Toyse. Andrea Toyse. Eso.
Oye, ¿y qué me dices de mi vestido? ¿Tienes alguno parecido? Uy, con este modelito yo me encuentro más ye ye. ¿Qué te gusta más, la maxi o la mini? A mí el short. El pantalón cortito cortito, como los nenes pequeños.
¡Sé un chiste con más gracia! ¿Quieres que te lo cuente? Mira, son dos soldados que van al cine a ver una película de Pili y Mili. Y cuando las ven, pregunta uno… Oye, ¿quién te gusta más, Pili o Mili? Y dice el otro… Pues Pili, porque de la Mili estoy más harto.
Voy a contarte una historia de risa. De mucha, mucha, mucha, mucha, mucha risa. De un perrito que se encontró con un gato y le gritó: ¡Miau!… Y dijo el gato… Oye perro, ¿por qué dices miau? ¡Si tú has de decir guau, guau!… Y contesta el perro… Porque yo sé dos idiomas.
Hoy la profesora me ha dicho… Andrea, si tú tienes una manzana y Luisita tiene otra… ¿Cuántas manzanas tenéis entre las dos? Yo le he contestado… Una. ¿Cómo que una? Me ha dicho la profesora. Claro que sí, señorita. Le he dicho… Porque yo me he comido enseguida la mía.
A ver, ¿tú que lo sabes todo? Mira, en un árbol habían seis pájaros sobre una rama la mar de tranquilos. Entonces fue un cazador y ¡pam! Mató a uno que cayó al suelo. ¿Cuántos quedaron en la rama? ¿Cinco? No, porque el ruido los asustó. ¿Ninguno? Tampoco, quedó uno que era el sordo.
Un señor estaba paseando de una manera muy rara, con un pie encima de la acera y el otro abajo en la calle. Otro señor se le acercó y le dijo… ¿Sabe que camina con un pie encima de la acera y el otro abajo? Y aquel hombre le contestó… ¡Uy, gracias! Creía que me había quedado cojo.
En mi clase hay una niña que es un poco tonta. El otro día le preguntaban los cuatro puntos cardinales y nada, que no había manera de que los dijera. La profesora le quiso ayudar y le dijo… Norte, sur, este y… ¿Sabes lo que dijo la niña? ¡Norte, sur, este y aquel!





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